¿Qué son el estrés y la ansiedad?

Lo primero que debemos saber en el tratamiento de la ansiedad y el estrés es que estos estados de ánimo no son lo mismo. Son dos conceptos distintos que en su uso coloquial se pueden confundir.

¿Qué es el estrés?

El estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo que se desencadena debido a un estímulo que puede ser negativo, pero también positivo. Podríamos decir que es un estado de defensa que, en dosis pequeñas, ayuda a que el organismo reaccione y se adapte a los acontecimientos.

En ese momento, el cuerpo se prepara para huir, combatir, luchar, reaccionar…, y reclama toda su energía para afrontarlo. Al finalizar dicha situación, recupera su equilibrio y la reacción fisiológica derivada del estrés desaparece de manera paulatina.

Un cierto nivel de estrés es normal y positivo porque nos estimula en el día a día. Pero cuando no se controla y es excesivo, se producen problemas de desgaste mental, ansiedad, irritabilidad o trastornos psicosomáticos.

Un trastorno de estas características es una enfermedad que se produce por causas emocionales. En el terreno de la salud mental podemos detectar ciertos problemas psicológicos cuando interpretamos como peligroso algo que no lo es. En estos casos, el cuerpo produce una respuesta como si hubiera una situación real de peligro, aunque podamos estar en un entorno seguro. Al no descargar físicamente la energía que se desencadena, se acumula y esto puede ser muy peligroso. En algunas situaciones pueden producirse infartos, ictus o subidas de tensión.

Esto quiere decir que el estrés se puede originar por un factor externo o, incluso, por un pensamiento propio.

Algunos de los factores que lo pueden desencadenar son:

  • Falta de información.

  • Exigencia de cambio.

  • Incertidumbre.

  • Indefensión.

  • Inexperiencia en el manejo de una situación.

  • Sensación de peligro y amenaza.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta fisiológica ante una situación estresante que en cada persona se puede manifestar de una forma diferente.

Ante una situación concreta, el cerebro envía una señal que activa la rama simpática del SNA (Sistema Nervioso Autónomo) y suele tener una función útil. Puede ser adaptativa, que nos ayudará a rendir mejor, o no adaptativa, y hacer que sintamos que nos desborda. Además, si nos ocurre con frecuencia y con mucha intensidad, nos bloquea.

Esto puede suponer un problema médico (trastorno de ansiedad) que causa temor y preocupación constante. En ese caso, nuestra vida no se podrá desarrollar con normalidad.

¿Cuáles son los síntomas del estrés y la ansiedad?

Algunos de los síntomas habituales del estrés en nuestro cuerpo son dolor de cabeza, dolor muscular, tensión, dolor en el pecho, diarrea o estreñimiento, fatiga, envejecimiento, cambios de conducta (también en el deseo sexual), malestar estomacal, ansiedad, depresión y problemas de sueño.

Por su parte, la ansiedad la reconoceremos por los siguientes síntomas:

  • Sensación de nerviosismo, tensión, agitación, pánico, catástrofe, debilidad o cansancio.

  • Aumento del ritmo cardíaco.

  • Respiración acelerada.

  • Sudoración excesiva.

  • Temblores.

  • Ataques de pánico.

  • Problemas para conciliar el sueño, controlar las preocupaciones y para concentrarnos en otra cosa que no sea la preocupación actual.

  • Tener la necesidad de evitar situaciones que generan ansiedad.

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Consecuencias

Entre las consecuencias del estrés hay que destacar las bajadas de defensas, diabetes, alta presión arterial, acné, eczema, insuficiencia cardíaca, contracturas musculares, ansiedad y bruxismo.

Por su parte, la ansiedad puede provocar un gran desgaste en nuestro organismo hasta provocar diferentes enfermedades y dolencias. Además, también puede impedir el normal desarrollo de la vida cotidiana y generar graves problemas de autoestima.

La baja por estrés y ansiedad es una de las consecuencias que, sin duda, podemos padecer, ya que en muchos casos la capacidad de trabajar se puede ver anulada por completo. No obstante, no todos los procesos son iguales ni incompatibles con la actividad laboral...

Tratamiento

Lo primero que podemos hacer para tratar el estrés es aprender a identificarlo, solo de este modo podremos reducirlo. Por ello, debemos reconocer qué tipo de situaciones lo desencadenan y alejarnos de ellas.

Debemos evitar controlarlo con hábitos poco saludables como beber alcohol o fumar. Es mejor utilizar diferentes técnicas de relajación y adoptar una postura positiva ante los problemas. Además, es fundamental llevar una dieta sana y equilibrada.

Por otro lado, en el tratamiento de la ansiedad podemos recurrir tanto a fármacos como a psicoterapia. Una vez que se diagnostica la ansiedad, el tratamiento más eficaz es la terapia cognitivo conductual (TCC), que nos facilitará la comprensión de los problemas y las causas subyacentes. Gracias a nuestra terapia, en las sucesivas sesiones podremos identificar el origen de los sentimientos negativos que causan este estado.

La atención plena o consciente es otro de los tratamientos habituales. Su objetivo es que seamos más conscientes de nuestros sentimientos, aprendamos a identificar la ansiedad, comprenderla y todo esto nos ayude a controlarla. Asimismo, aprenderemos distintas formas de calmarnos en situaciones en las que la ansiedad se manifiesta.

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